Muchas son las cosas que me interesan, una de ellas, y mucho son las relaciones personales, humanas...
Me intrigan, me llevan, me traen, me atrapan, me hacen reflexionar...
Entonces, acerca de esto, pienso, y re pienso... a que se deben los desencuentros?? Hoy me siento inmersa en una sociedad presa, donde el desencuentro es moneda corriente, y me pregunto, por qué?, a qué se debe?
Cuando yo quiero, estoy listo, el otro no... Cuando el otro quiere, se siente apto, se juega, yo no... y asi se pierden muchas expectativas, sentimientos, decisiones encontradas en vaivenes insalubres para corazones que realmente sienten.
En muchos aspectos creo que esta es una sociedad inmadura, y este es uno.
Las relaciones sociales, más aun las de pareja, se tornan criticas, difíciles, convulsionadas, desencontradas.
¿Cuales son los motivos?. ¿Cuáles son los valores morales con los que nos identificamos hoy? Libertad? Libertad en la pareja, que a veces manipulados por los impulsos motivacionales se termina convirtiendo en libertinaje?
Amor? Que a veces parece inmenso e incondicional y a veces es ínfimo como la linea que separa lo físico de lo sentimental, que a veces es sano y otros, enfermo? (celos, mentiras, engaños, confusiones,errores)
Igualdad? Igualdad de respetar al par en sus decisiones, proyectos, ideas, ganas...o igualdad de hacer lo que se quiere sin pensar en el otro, en las consecuencias, en las afecciones?
Tolerancia?, de aceptar al otro como es, distinto; de que el otro me de tiempo para aceptarlo y minimizar las diferencias, o caminar sobre un sendero astilloso, áspero donde lo desigual o mas bien distinto no tiene espacio para ser?
Así como todo puede ser puro -difícil en la posmodernidad- también todo puede ser turbio, puede ser inseguro, indeciso, incongruente, doloroso.
Muchas son las causas de desilusiones hoy, y muchas son las de ilusiones también...
Las mujeres por ejemplo, somos muy soñadoras, muy espectadoras, pero muchas veces las que llevamos las riendas al momento de poner las relaciones en tela de juicio, poner manos a la obra, dar un paso adelante (sin contar el que lleva a la cama, que muchas veces es masculino).
La sociedad hoy ama, pero también lastima, abandona, permanece inmóvil mirando tras de un cristal sin entrar en el terreno de lo real, sin poner las fichas a una apuesta que no solo puede ser mirada como una pérdida, sino también como una inversión...
En el amor todo vale, y en el desamor también. Vale lo espiritual como lo físico, vale la atracción, como el rechazo, la permanencia y el alejamiento también.
Son las reglas de juego, a las cuales nos sometemos. Y no todo malo y negativo es el amor... pero es muy difícil no cruzar la linea que separa los límites entre ser y no ser, entre mantener una relación, y echarla por la borda.
Son muchas las preguntas, como muchas las personas, como muchas las situaciones, todas conllevan a filosofar, a ser feliz, a sufrir, a volar también. Van tejiendo una trama compleja, en las que nos vemos enredados como insectos en tela de araña, y son las que nos motivan para levantarnos y sentirnos vivos, infinitos, sensibles, racionales, HUMANOS.
Ahondando en las cuestiones afines, encontré un texto bastante interesante, del cual extraje algunas partes para compartir y reflexionar.
Me intrigan, me llevan, me traen, me atrapan, me hacen reflexionar...
Entonces, acerca de esto, pienso, y re pienso... a que se deben los desencuentros?? Hoy me siento inmersa en una sociedad presa, donde el desencuentro es moneda corriente, y me pregunto, por qué?, a qué se debe?
Cuando yo quiero, estoy listo, el otro no... Cuando el otro quiere, se siente apto, se juega, yo no... y asi se pierden muchas expectativas, sentimientos, decisiones encontradas en vaivenes insalubres para corazones que realmente sienten.
En muchos aspectos creo que esta es una sociedad inmadura, y este es uno.
Las relaciones sociales, más aun las de pareja, se tornan criticas, difíciles, convulsionadas, desencontradas.
¿Cuales son los motivos?. ¿Cuáles son los valores morales con los que nos identificamos hoy? Libertad? Libertad en la pareja, que a veces manipulados por los impulsos motivacionales se termina convirtiendo en libertinaje?
Amor? Que a veces parece inmenso e incondicional y a veces es ínfimo como la linea que separa lo físico de lo sentimental, que a veces es sano y otros, enfermo? (celos, mentiras, engaños, confusiones,errores)
Igualdad? Igualdad de respetar al par en sus decisiones, proyectos, ideas, ganas...o igualdad de hacer lo que se quiere sin pensar en el otro, en las consecuencias, en las afecciones?
Tolerancia?, de aceptar al otro como es, distinto; de que el otro me de tiempo para aceptarlo y minimizar las diferencias, o caminar sobre un sendero astilloso, áspero donde lo desigual o mas bien distinto no tiene espacio para ser?
Así como todo puede ser puro -difícil en la posmodernidad- también todo puede ser turbio, puede ser inseguro, indeciso, incongruente, doloroso.
Muchas son las causas de desilusiones hoy, y muchas son las de ilusiones también...
Las mujeres por ejemplo, somos muy soñadoras, muy espectadoras, pero muchas veces las que llevamos las riendas al momento de poner las relaciones en tela de juicio, poner manos a la obra, dar un paso adelante (sin contar el que lleva a la cama, que muchas veces es masculino).
La sociedad hoy ama, pero también lastima, abandona, permanece inmóvil mirando tras de un cristal sin entrar en el terreno de lo real, sin poner las fichas a una apuesta que no solo puede ser mirada como una pérdida, sino también como una inversión...
En el amor todo vale, y en el desamor también. Vale lo espiritual como lo físico, vale la atracción, como el rechazo, la permanencia y el alejamiento también.
Son las reglas de juego, a las cuales nos sometemos. Y no todo malo y negativo es el amor... pero es muy difícil no cruzar la linea que separa los límites entre ser y no ser, entre mantener una relación, y echarla por la borda.
Son muchas las preguntas, como muchas las personas, como muchas las situaciones, todas conllevan a filosofar, a ser feliz, a sufrir, a volar también. Van tejiendo una trama compleja, en las que nos vemos enredados como insectos en tela de araña, y son las que nos motivan para levantarnos y sentirnos vivos, infinitos, sensibles, racionales, HUMANOS.
Ahondando en las cuestiones afines, encontré un texto bastante interesante, del cual extraje algunas partes para compartir y reflexionar.
"EL DESENCUENTRO CON EL AMOR" por Liliana Lamovsky
ENLACES Y DESENLACES ENTRE EL AMOR, EL DESEO Y EL GOCE
Dice Lacan: “El goce del Otro, del Otro con mayúscula, del cuerpo del otro que lo simboliza, no es signo de amor.” ( Según Pierce, signo es lo que representa algo para alguien). Introduce así la primera diferencia entre el goce y el amor. Tenemos en el cuerpo del otro, del partenaire que simboliza el goce del Otro, signos de goce. Un cuerpo manifestando su goce, ojos dados vuelta, jadeos, temblores, etc, no es signo de amor.
Luego, partiendo de que el deseo es el deseo del Otro, lo articula con que el signo de amor es siempre recíproco. El signo de amor necesita de la reciprocidad del signo de amor del otro. Te amo-te amo. Recíproco sólo a nivel del signo, luego vendrá o no todo lo demás.
Acá, Lacan no pone en oposición total al amor y al deseo sino que los enlaza. Aunque inmediatamente después, habla del clásico antagonismo amor-deseo.
El amor es la ignorancia del deseo y “el amor pide amor. Lo pide sin cesar. Lo pide ....aun. Aun es el nombre propio de esa falla de donde en el Otro parte la demanda de amor.” Aun pide mas porque la demanda es insaciable, imposible de responder.
No se desdice de lo anterior pero establece una lógica idéntica en el plano del amor y del deseo sostenida en un supuesto de reciprocidad. Comparando al deseo como deseo del Otro en el punto en que el amor depende de su eco en el Otro.
Cómo puede ser que la imagen del otro me cause deseo?. No es por la imagen en si sino por el objeto que se oculta tras ella que le da ese valor, como objeto causa, objeto falta.
El amor es el deseo de hacerse Uno y también otorga la ilusión de unificación al sujeto dividido. El amor está del lado del Uno ser, del Uno unificante, hay algo del ser que el amor intenta abordar.
Es en su esencia narcisista, es del campo de lo imaginario pero de un imaginario topologicamente anudado ya que, por un lado, las marcas simbólicas son decisivas para que se instale la búsqueda del objeto y por otro, los signos son imaginarizaciones de lo simbólico, un signo de amor, una palabra, un regalo es señal de la existencia de un sujeto.
También hay un soporte del Uno imaginario que se refiere al goce y es el objeto a. El objeto a, plus de goce le da consistencia a la imagen. El objeto brilla por atrás y si no está el objeto, se vuelve una imagen inerte. Lo erótico, lo atractivo de lo imaginario del amor es la promesa de goce que esconde detrás. Me promete que, además de la unión, habrá goce. Si la promesa se cumpliera y se llega al goce, se descubriría que no es amor porque nada unitivo se produce. La eficacia del amor es su engaño recíproco, la promesa de lo que no tiene : el goce sexual.
Entonces, la imposibilidad de la existencia de la proporción sexual, pone a prueba el amor en la pareja.
LOS HOMBRES Y LAS MUJERES DE NUESTRA EPOCA
Como venimos proponiendo, sólo por amor, ese engaño recíproco entre el sujeto y el Otro, se sostiene el movimiento deseante a pesar de las decepciones que actualizan la castración.. Sin embargo, hoy, todo parece reducirse al goce bobo y a la desafectivización. Pura satisfacción que aplasta la demanda de amor. El goce no condesciende al deseo. Es un goce sin deseo, sin sujeto dividido donde no se pone en juego la castración. Sabemos que el objeto de deseo puede faltar, ser reemplazado por objetos (alcohol, drogas, objetos de consumo diversos) que solo valen por la satisfacción que brindan. En este objeto ha quedado ubicado el partenaire?.
En nuestra sociedad impera un nuevo empuje a que todo se muestre, a que todo se diga que va unido a una resistencia, resistencia a lo real, resistencia a lo imposible.
Actualmente parece propiciarse el transmitir “todo” sobre el modo de goce sexual de cada cual sin ninguna vergüenza ni pudor.
El varón posmoderno que no quiere dejarse cuestionar en su prestancia fálica. Ya no estamos en épocas en que la mujer sea facilmente sometida. Entonces, nada de amor en las relaciones, que así serán todas casuales y se agotarán rapidamente, cuando se satisface la pulsión. Como dijimos antes, sólo el amor suple la falta de relación sexual, sosteniendo al sujeto en una ilusión y una promesa. Entonces, el precio que pagan los hombres por esto, es la inmersión en el tedio que los preserva de la angustia. Dejan, así, en evidencia, lo problemático de que no exista esa dimensión engañosa en el momento en que se devela que el deseo los llevó a un objeto inadecuado. El amor considera a la persona y limita la degradación erótica que avanza cuando la búsqueda es sólo de satisfacción.
Y las mujeres? Las mujeres antes, eran esclavas de la procreación. Actualmente, las mujeres ya pueden decidir cuando quieren que un hombre sea sólo progenitor, cuando quieren que de progenitor pase a padre, cuando quieren que pase a formar parte de la familia.
Muchas mujeres de hoy se definen bajo el significante del tener, por excelencia, acumulan objetos con los cuales pretenden esconder su falta. Hasta podríamos decir que se agregan artificialmente lo que les falta. Organizan su plus en el punto donde se sienten propietarias, sosteniéndose en la acumulación de goce fálico.
Aún así, pensamos que las mujeres tienen mejores condiciones estructurales para reanudar el amor con el deseo y el goce, en la relación con el otro.
La existencia pasional entre el amor y el odio es un rasgo particular de ellas que las diferencia de la estructura masculina. El amor femenino tiene como rasgo, el ser ilimitado dado precisamente por su carácter de demanda absoluta de amor. Justamente la relevancia que tiene el amor para las mujeres, a veces produce las peores consecuencias, dejándolas en una encerrona mortificante de “dar todo” a cambio de obtener lo imposible, el “todo” del Otro. Esta emergencia de lo absoluto parece surgir en relación a un hombre.
Hoy hay un tiempo lógico previo al nacimiento del amor que es la carencia. Carencia que en la época que vivimos, parece taponada. El riesgo de tal desencuentro con el amor es la facilidad con que desemboca en el arrasamiento del sujeto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario